La salud de la relación de pareja tiene un impacto inmenso sobre los hijos y la sociedad en general. Cuando la relación de pareja es segura y feliz su influencia se hace sentir en la salud de los cónyuges, de sus hijos, del resto de la familia extendida y de todo su entorno social.

Todos tenemos una “huella dactilar” emocional

Los hallazgos más recientes de la psicología de pareja prueban que toda persona ha desarrollado en su infancia y juventud un estilo de apego emocional a las personas más cercanas de su intimidad. Traemos a la relación de pareja un determinado estilo de querer que suele tener elementos de inseguridad. Tenemos una “huella” de intimidad, similar a la huella dactilar que nos identifica y que produce un determinado estilo de querer.

Aportamos esa “huella” a nuestra relación de pareja

Cuando una pareja se junta, esas huellas de intimidad producen un tipo de relación que es predecible, con elementos constructivos y destructivos. Toda pareja está expuesta a que los elementos destructivos se apoderen de la relación y se establezcan modos de relacionarse que terminen por deteriorarla hasta un punto de infelicidad e incluso ruptura.

Cuando se han estudiado los eventos más estresantes en la vida de los adultos, se ha encontrado que los tres primeros lugares están relacionados con la vida en pareja. En orden de más a menos estresante, los tres eventos que encabezan la lista son: la muerte del cónyuge, el divorcio y la separación de la pareja.

La salud emocional de la pareja está relacionada con la salud física y mental

La medicina ha determinado la enorme influencia que tiene el estrés como causante de enfermedades; y la psicología, por su parte, ha probado la íntima relación entre la seguridad del apego en la relación de pareja y el nivel de estrés emocional y físico. Muchos estudios, que sería muy extenso citar aquí, demuestran que la salud emocional de la relación de pareja está íntimamente relacionada con su salud física y mental. Es sorprendente el poco caso que, en general, las sociedades y sus dirigentes hacen a esta realidad. Este no es un tema de moda. Por el contrario, las modas van en otra dirección muy distinta.

La seguridad en nuestra relación de pareja nos capacita para explorar el mundo sin miedo

Es un hecho sabido y ampliamente aceptado que las relaciones de amor más cercanas determinan en gran medida lo que somos y el rumbo que tomamos en nuestra vida. Igualmente, la calidad de esas relaciones más cercanas impacta la forma como conectamos con otras personas fuera del entorno íntimo. Las relaciones íntimas, cuando son seguras, se convierten en base sólida para para que seamos abiertos y sensibles en las relaciones con los demás; y facilitan ver el mundo como un lugar más amigable, seguro e influenciable por nuestra propia conducta. No hay duda de que la seguridad de nuestras relaciones íntimas tiene un gran impacto en la sociedad en su conjunto.

Construir una relación de pareja sana es una grave responsabilidad

Hay un hecho muy importante que quiero destacar. No somos responsables por la conducta de nuestros padres y su influencia sobre el estilo de apego que desarrollamos de niños. Tampoco somos responsables del ambiente en el que vivimos nuestra niñez ni de los traumas que hayamos podido sufrir, factores todos que pueden haber tenido gran influencia en nuestro estilo de querer y de dejarnos querer —en nuestro estilo de apego. Sin embargo, sí somos responsables de nuestra conducta como adultos y de los esfuerzos que hagamos o dejemos de hacer por superar las inseguridades en nuestro estilo de apego y aprender un estilo más seguro. Esta responsabilidad es grave, si tomamos en cuenta el impacto que la calidad de nuestra relación de pareja tiene sobre el mundo que nos rodea.

Es una deuda con nuestros hijos y con la sociedad

La responsabilidad a la que hacemos referencia en el párrafo anterior es particularmente grave en relación con nuestros hijos. Una buena relación entre los padres, fundamentada en un apego seguro y en el trabajo por preservar la relación, es el único ambiente apropiado para que los hijos aprendan un estilo seguro de apego; es decir, donde aprendan a querer y a dejarse querer sin miedos, ansiedades y evasiones. Múltiples estudios han demostrado que los hijos de uniones problemáticas tienen muchas mayores probabilidades de desarrollar una variedad de problemas mentales, mientras que una pareja bien avenida es un predictor de salud mental y psicológica para sus hijos.

La vida de pareja es una aventura que, aunque siempre llevará consigo tribulaciones y retos, debe conducir a la felicidad. Para que esa vida de pareja sea un camino que nos lleve a la felicidad, es necesario que la concibamos como un proceso de superación de las inseguridades en nuestra manera de apegarnos —de vencer las deficiencias de nuestro estilo de apego— para aproximarnos cada vez más a una relación segura, libre de miedos, angustias y evasiones.

Si la salud emocional de las parejas es esencial para una sociedad sana, el aprendizaje de cómo construir una relación sana es un valor social fundamental. La mejor contribución de un matrimonio a la sociedad, y a la felicidad propia y de sus hijos, es tener una relación sana. Sin embargo, nuestra sociedad no educa a sus miembros para esto.

La pareja tiene obligación de educarse y aprender

Como para la mayoría de las parejas la salud de la relación no se da naturalmente, se requiere aprender, educarse y trabajar en la construcción de una relación sana y feliz. La función de este blog es contribuir a educar a las parejas en la tarea de construir una relación de pareja sana. La recompensa de construir una buena relación de pareja es inconmensurable y su impacto se recibe tanto en la intimidad de la pareja como en la salud emocional de los hijos, para beneficio de los grupos humanos en que nos desenvolvemos y de la sociedad entera.